Cada año, el Super Bowl no solo reúne a fanáticos del fútbol americano: también convoca a millones de espectadores, marcas de primer nivel y a toda la industria publicitaria mundial, Más allá de los touchdowns y el espectáculo en el campo, es uno de los eventos mediáticos con mayor impacto cultural y comercial del mundo. La audiencia masiva que congrega —superior a los 100 millones de espectadores en Estados Unidos— convierte al Big Game en un escenario único para construir marca, generar conversación y activar experiencias que trascienden el día del partido.
Este fenómeno ocurre porque, en un mismo momento, convergen deporte, entretenimiento, cultura pop y consumo en una audiencia diversa y comprometida. Las marcas no solo compran tiempo de aire extremadamente valioso; buscan convertirse en parte de la conversación cultural del año. El Super Bowl se ha vuelto sinónimo de creatividad publicitaria, innovación narrativa y posicionamiento de marca de largo plazo.
Pepsi “The Choice”: cuando la marca convierte la elección en identidad
La campaña The Choice de Pepsi no destaca solo por su ejecución creativa, sino por su lectura cultural. En un contexto donde los algoritmos deciden qué vemos, qué compramos y qué consumimos, Pepsi construye un mensaje poderoso: elegir es un acto de autonomía. La marca deja de competir directamente por atributos de producto y se posiciona en un terreno mucho más relevante en 2026: la identidad personal.
El uso del oso —símbolo históricamente asociado a su principal competidor— no busca confrontación agresiva, sino apropiación cultural inteligente. Pepsi no ataca, resignifica. La narrativa no impone una preferencia, la celebra. Desde el marketing, esta campaña funciona porque entiende que hoy las marcas no ganan por comparación, sino por alinearse con valores emocionales y sociales.
Pepsi no vende una bebida. Vende la idea de que elegir Pepsi es elegir quién eres. Y en un mundo saturado de estímulos, esa es una propuesta profundamente estratégica.
Pringles “Pringleleo”: el poder del absurdo como recordación
Pringles vuelve a demostrar que el humor absurdo, cuando está bien ejecutado, sigue siendo una de las herramientas más efectivas para construir marca. Pringleleo convierte al producto en protagonista narrativo, no como snack, sino como objeto emocional y cultural.
La campaña funciona porque entiende el contexto del Super Bowl: una audiencia abierta al entretenimiento, dispuesta a dejarse sorprender. El spot no intenta explicar beneficios funcionales ni justificar su presencia. Apuesta todo a la recordación, a convertirse en un momento memorable dentro del evento.
Desde una mirada de marketing, el valor está en cómo Pringles transforma un producto cotidiano en una experiencia pop, altamente compartible en redes sociales. La marca no busca profundidad emocional, busca impacto cultural inmediato. Y en un evento como el Super Bowl, esa decisión es tan válida como estratégica.
Lay’s “Last Harvest”: emoción, legado y humanidad como activos de marca
Lay’s toma un camino opuesto al humor y la provocación, apostando por la emoción y la autenticidad. Last Harvest conecta con valores universales como la familia, el esfuerzo y la tradición, elevando a la marca más allá de su categoría.
Este tipo de storytelling funciona porque humaniza la cadena de valor. El consumidor no ve solo un producto terminado, ve el origen, las personas y el proceso detrás. En un entorno donde los consumidores exigen transparencia y sentido, Lay’s construye confianza a través de una narrativa honesta y emocional.
Desde el marketing, esta campaña refuerza una idea clave para 2026: las marcas que logran conectar con la vida real del consumidor generan vínculos más duraderos que aquellas que solo buscan impacto momentáneo. Lay’s no grita, acompaña. Y esa sutileza es su fortaleza.
Conclusión: el Super Bowl como escenario estratégico para las marcas
Hoy, el Super Bowl no es solo un evento deportivo; es una de las plataformas más poderosas del storytelling de marca. La magnitud de la audiencia, la expectación mediática y el componente social hacen que cualquier campaña bien ejecutada tenga el potencial de generar impacto global —no solo local— y convertirse en un caso de estudio del marketing contemporáneo.
Las campañas de Pepsi, Pringles y Lay’s en 2026 ilustran diferentes formas de abordar este escenario: desde la provocación cultural, pasando por el humor absurdo, hasta la conexión emocional profunda. Cada una ofrece una lección para marcas y estrategas: el Super Bowl sigue siendo una oportunidad para crear conversaciones y significados que trasciendan el día del partido.
En un entorno saturado de mensajes, CNM impulsa marcas que no buscan interrumpir, sino conectar; que no gritan, sino que construyen significado; y que entienden que hoy ganar atención no es suficiente: hay que merecerla.






