Introducción: más allá del chocolate
La Pascua ha dejado de ser únicamente una celebración religiosa o una temporada asociada al consumo de chocolates. En los últimos años, se ha consolidado como un momento clave dentro del calendario comercial, donde las marcas encuentran una oportunidad para conectar emocionalmente con sus audiencias.
Sin embargo, lo verdaderamente interesante no es que las marcas participen en la conversación, sino cómo lo hacen. La diferencia entre una campaña genérica y una estrategia relevante radica en la capacidad de interpretar el significado actual de la Pascua: un espacio donde convergen tradición, familia, nostalgia y experiencias compartidas.
El nuevo significado de la Pascua en el marketing
Hoy, la Pascua funciona como un territorio híbrido. Por un lado, conserva su valor simbólico asociado a la renovación y la unión. Por otro, se ha convertido en una plataforma para el consumo experiencial.
Las marcas ya no se limitan a vender productos temáticos. Están construyendo narrativas que giran en torno a la conexión emocional, el entretenimiento y la participación activa de las audiencias.
Este cambio responde a un consumidor que ya no solo compra, sino que busca vivir, compartir y resignificar las experiencias.
Multiplaza experiencia “Eastern 2026”
una de las ejecuciones más interesantes de la temporada es la propuesta de Multiplaza Bogotá, que demuestra cómo la Pascua puede trascender lo simbólico para convertirse en una experiencia física, digital y emocional completamente integrada.
A través de su evento “Easter 2026”, el centro comercial no solo apuesta por la decoración temática o la activación tradicional, sino que construye un ecosistema donde la experiencia del usuario se convierte en el eje central. La estrategia se articula en múltiples puntos de contacto: desde espacios intervenidos visualmente hasta dinámicas interactivas diseñadas para atraer tanto a familias como a audiencias más jóvenes.
El contenido digital —como el reel en Instagram— no funciona como una simple pieza promocional, sino como una extensión de la experiencia física. A través de este formato, la marca logra anticipar la vivencia, generar expectativa y, sobre todo, amplificar el alcance del evento más allá del espacio físico.
Lo relevante aquí es el enfoque multiplataforma. Multiplaza no se limita a ejecutar una activación en punto de venta, sino que conecta la experiencia offline con el entorno digital, generando una narrativa coherente que acompaña al consumidor antes, durante y después de su visita.
Además, esta estrategia responde a una lógica clara del marketing contemporáneo: los espacios comerciales ya no compiten únicamente por transacciones, sino por tiempo, atención y recordación. En ese sentido, la Pascua se convierte en una excusa estratégica para transformar el retail en entretenimiento.
Desde una perspectiva de branding, el valor de esta ejecución radica en su capacidad para posicionarse como un destino experiencial. No se trata solo de visitar un centro comercial, sino de vivir una experiencia asociada a una fecha significativa.
Este tipo de iniciativas marcan una ruta clara para el mercado colombiano: las marcas que logren integrar contenido, experiencia y narrativa serán las que realmente capitalicen el potencial de temporadas como la Pascua.
De producto a experiencia: el cambio de enfoque
Tradicionalmente, las campañas de Pascua estaban centradas en el producto: huevos de chocolate, promociones y ediciones especiales. Hoy, ese enfoque resulta limitado.
Las marcas más relevantes están migrando hacia estrategias donde el producto es solo una parte de una experiencia más amplia.
Por ejemplo, compañías como Cadbury han evolucionado sus campañas hacia narrativas familiares, donde el chocolate funciona como un facilitador de momentos compartidos, más que como el eje central de la comunicación.
Este cambio implica entender que el valor no está en lo que se vende, sino en lo que se construye alrededor del producto.
Cuando la creatividad rompe la lógica: el caso Durex
Uno de los ejemplos más interesantes de cómo integrar estratégicamente la Pascua desde una perspectiva no tradicional es el de Durex.
A diferencia de las marcas que siguen el camino evidente (chocolate, familia, tradición), Durex ha logrado apropiarse de estas fechas desde el humor, el doble sentido y el pensamiento lateral. Su enfoque no compite en la categoría natural de la temporada, sino que la resignifica.
En algunas de sus ejecuciones, la marca ha jugado con el concepto de “huevos de Pascua” para construir mensajes relacionados con la prevención y la sexualidad, generando contenido que sorprende, rompe el esquema esperado y, sobre todo, se vuelve altamente compartible.
Lo estratégico aquí no es solo la creatividad, sino la coherencia con su posicionamiento. Durex no intenta encajar en la conversación tradicional; la reinterpreta desde su ADN de marca.
Este tipo de campañas demuestra que las fechas comerciales no son territorios cerrados, sino espacios abiertos a la reinterpretación. Cuando una marca entiende esto, puede generar relevancia incluso sin pertenecer a la categoría dominante.
Contenido que se comparte: el rol de lo visual
La Pascua es, por naturaleza, una de las temporadas más visuales del año. Colores, decoración, actividades y tradiciones crean un escenario ideal para el contenido en redes sociales.
Plataformas como Instagram y TikTok se convierten en los principales canales de amplificación.
Aquí, las marcas tienen una oportunidad clara: diseñar contenido que no solo se consuma, sino que se comparta. La clave está en generar dinámicas participativas que conviertan al usuario en protagonista.
La emocionalidad como eje estratégico
La Pascua activa un tipo de emoción distinta a otras temporadas comerciales como Navidad o Black Friday. Es más íntima, más familiar y menos saturada.
Esto permite a las marcas construir mensajes más auténticos, menos invasivos y más enfocados en la conexión.
El storytelling cobra protagonismo. Las campañas más efectivas no giran en torno a descuentos, sino a significados: compartir, reconectar, crear recuerdos.
Incluso marcas como Durex, desde un enfoque completamente distinto, logran conectar emocionalmente a través del humor y la sorpresa, demostrando que la emocionalidad no siempre es sentimental, también puede ser disruptiva.
Oportunidades para las marcas en Colombia
En el contexto colombiano, la Pascua aún no está completamente explotada desde el marketing, lo que representa una oportunidad estratégica clara.
Las marcas pueden diferenciarse apostando por experiencias, contenido interactivo y activaciones que conecten con nuevas generaciones.
El reto no es replicar modelos internacionales, sino adaptar las narrativas al contexto cultural local, integrando tradición y modernidad.
El rol de la estrategia: visión CNM
Desde una perspectiva estratégica como la del Consorcio Nacional de Medios, la Pascua debe abordarse como una oportunidad de construcción de marca, no solo de conversión.
Esto implica diseñar campañas integradas que combinen creatividad, data y ejecución multicanal. La clave está en construir una narrativa coherente que acompañe al consumidor a lo largo de toda la temporada.
Casos como el de Cadbury o Durex dejan una lección clara: no hay una única forma correcta de activar una fecha, pero sí hay un principio común: la relevancia.
Conclusión: la Pascua como territorio de conexión y diferenciación
La evolución del marketing en Pascua refleja una transformación más profunda en la industria: las marcas que destacan no son las que siguen la tradición, sino las que saben reinterpretarla.
Mientras algunas construyen desde la emocionalidad clásica, otras, como Durex, demuestran que la disrupción también es una forma válida de conectar.
En un entorno saturado de contenido, la verdadera ventaja competitiva no está en participar, sino en hacerlo de manera estratégica.
Porque al final, la Pascua no se trata solo de lo que se celebra, sino de cómo las marcas logran ser parte de ese momento.






